El post de hoy me ha costado un montón escribirlo, porque no sabía muy bien por dónde tirar ni cómo transmitiros lo que os quería contar. Tampoco sé si esto viene a cuento o es solo una bobada mía. Ni sabía muy bien cuándo publicarlo ni qué día elegir, así que al final el 14 de febrero, San Valentín, día de los corazones, yo os voy a abrir un poco el mío. :)

El viernes estaba de bajón. Tenía el típico día tonto y tristuno sin saber muy bien por qué, de esos días que con cualquier cosa te cae una lagrimita y tienes la sensibilidad a flor de piel. No hubiera pasado de día gris sin más, pero pasó algo: me llegaron tres emails muy especiales de lectoras del blog, de esos emails en los que nadie te pide nada, solo llenos de palabras bonitas, de generosidad y de agradecimiento. Ya estaba yo sensible, así que os podéis imaginar, venga a llorar. En uno de ellos la chica escogió tan bien las palabras que tenía la sensación de que sabía que yo lo necesitaba, como si me estuviese viendo por un agujerito. Otra de ellas me contó que ser wedding planner le parecía una profesión preciosa, que me admiraba y que mi blog le sacaba siempre una sonrisa, que era casi terapia para animarse cada mañana y que le encantaría tener mi optimismo y mi forma de vida.

Y entonces me dí cuenta de que a esta chica le estaba pasando una cosa que me ha pasado a mí cientos de veces. Cuando estáis de ruta bloguera, tanto en blogs americanos como españoles, ¿no tenéis la sensación de que todo el mundo tiene una vida maravillosa y una familia maravillosa y un trabajo maravilloso y una casa maravillosa decorada a la última? ¿Y de que todo el mundo es supercreativo y superoriginal y siempre está innovando y mejorando y viajando y haciendo cursos? ¿Y además hacen fotos geniales, cupcakes, tejen, cosen, manejan el washi tape como nadie y decoran galletas? ¿Y que a pesar de todo eso tienen tiempo para ser superestilosos, ir superarreglados, jugar con sus hijos y no perderse un solo evento, actualizar el blog a diario y tuitear continuamente, además de estar siempre el día de lo que pasa en el mundo y en la blogosfera? :)

A mí me ha pasado, y me sigue pasando a veces. Incluso he llegado a frustrarme y a pensar que el mundo está lleno de supermujeres y que yo soy una pringada que ni sabe hacer pasteles ni coser ni hacer fotos, y que se queda hasta las seis de la mañana, como hoy, escribiendo un post que posiblemente a nadie le importe un pimiento. Y que cuando tenga hijos me voy a volver directamente loca. ¡Si solo tengo a Jimena y es Iván el que la saca a pasear el 95% de las veces!

Pues no, queridas mías, no es oro todo lo que reluce, y yo lo estoy comprobando cada vez más desde que tengo el blog y desde que he tenido la suerte de conocer a personas geniales que me han ido desmontando esta idea. ¡Y qué alivio! Como me decía una amiga bloguera, yo les hago fotos a mis galletas recién horneadas pero nadie ve que, justo detrás, hay una pila de platos sin lavar desde el mediodía y una cesta de ropa esperando su lavadora y la casa sin aspirar desde hace tres días. Y unos niños llorando y una madre que me vuelve loca al otro lado del teléfono.

Porque esas cosas no se cuentan. Y a mí me parece bien que no se cuenten. Porque, al final, la gente que lee un blog lo hace para divertirse, para desconectar, para disfrutar, y no para aguantar aún encima los problemas de nadie, que bastante tiene cada uno con lo suyo. Pero lo reconozco, a veces es todo tan perfecto y tan ideal que no resulta real. Y se hace pesado y cansino, tanto bonitismo y tanta perfección a ratos me agobia. ¿No puede ser todo mucho más sencillo y mucho más natural?

Yo reconozco que mi trabajo me encanta, y que tengo la suerte inmensísima de tener a mi lado al mejor, mejor, mejor marido que pudiese desear. Una familia que me adora y unos amigos por los que daría mi vida. Pero por ejemplo nunca he tenido buena salud, las visitas de médico en médico y de hospital en hospital son una constante en mi vida desde que tenía tres años. He pasado momentos malos personales y laborales, hemos pasado y seguimos pasando noches en vela haciendo números, trabajando, traduciendo, pensando cómo narices nos van a dar una hipoteca siendo los dos autónomos o simplemente mirando al techo pensando en cómo sacar adelante tal o cual proyecto. Ser emprendedor es difícil, a mí no me educaron para serlo, y por eso siempre tengo la duda de si sabré estar a la altura.

Y con todo este rollazo os digo, simplemente, que no hay vidas mejores ni peores, que no hay vidas perfectas ni supermujeres que nos hagan sombra, que esa sensación de frustración que sentimos a veces no es buena y tenemos que librarnos de ella, y que muchas veces lo más divertido es cometer errores. Que todos tenemos días tristunos e insegurdades, aunque nos hartemos de poner caritas sonrientes en los comentarios de Facebook. Que todos podemos intentar mejoras las cosas que no nos gusten de nuestra vida, pero la perfección no existe. ¿Y sabéis qué? Que mejor que no exista. :)

¡Un beso enorme y feliz martes!

Indara

Por cierto, las canciones que os he metido por el medio son tontipop puro y duro. Será tonti, pero a mí consiguen alegrarme el corazón los días también tontis. Será que tonti + tonti se anulan. :)

About these ads