Queridos, no os asustéis, pero hoy toca post intimista-reflexivo. Buuu, buuu, fuera, qué rollazo. Lo sé, pero es que he hecho un pequeño descubrimiento que me está cambiado la vida: buscar el término medio de las cosas me hace más feliz. Os va a parecer una tontería muy obvia, pero para mí, que soy totalmente de extremos, me está suponiendo un cambio gigante.

Antecedentes: en agosto, como sabéis, me tomé vacaciones del blog, y un poquito también del trabajo. A principios de mes dije, ufff, un mes por delante, voy a darle un vuelco al blog, voy a escribir mil post para tenerlos preparados, en septiembre va a ser todo diferente, y así voy a poder acostarme temprano, y así voy a poder madrugar, y además voy a tener la casa ordenadísima y además vamos a comer genial porque voy a planificar las comidas, y la ropa, porque voy a hacer limpieza del armario, y además… y además…

Por supuesto, llegó el uno de septiembre y no había hecho nada de nada. Con el consiguiente bajón y la sensación de mi vida es un caos y lo va a seguir siendo siempre y curso nuevo, vida igual. El bajón duró un día porque una es de naturaleza optimista irremediable, y dije bueeeno, aún estoy a tiempo, vamos a empezar bien septiembre, que sí, que sí, curso nuevo, vida nueva. Pero, como era de esperar, pasó una semana y pico y ni madrugar, ni posts, ni comida ni leches. Bajón, blablá… Y entonces algo en mi cabeza hizo clic, y muchas cosas que me estresaban empezaron a tomar forma. Una idea ya sabida por todos, pero que para mí era aún abstracta, se materializó de repente.

De momento he conseguido cambios sustanciales en los dos temas que más me preocupaban: madrugar y el blog.

En mi naturaleza no está madrugar. Bueno, en realidad no está acostarme temprano. Pero es que además yo por las noches me activo y trabajo de maravilla. En mi afán de cambiar de vida pasaba de acostarme a las siete de la mañana a obligarme a levantarme a las siete de la mañana. Como era de esperar no aguantaba ni dos días, y además no rendía nada por la mañana, estaba muerta de sueño, dormía la siesta, la siesta duraba tres horas, por la noche no tenía sueño y me acababa acostando a las siete de la mañana otra vez. Ciclo sin fin.

¿Término medio? Trabajar en casa tiene muchos inconvenientes, pero también muchas ventajas. Una de ellas es poder acomodarte los horarios como mejor te venga y no tiene sentido desaprovechar tus horas más productivas. Si me acuesto a las tres de la mañana y me levanto a las diez duermo siete horas, tengo mis mejores horas de trabajo y además todo el día por delante. “Menuda birria de descubrimiento”. Lo sé, pero no había caído antes porque intentaba hacerlo perfecto. Perfecto no existe.

Y el blog. Ayer os dije que me daba envidia la gente que era capaz de seguir una cierta rutina en el blog, y es verdad. Pero también es verdad que yo soy más espontánea, que parte de mi adicción al blog reside en que disfruto contándoos las cosas del día a día, improvisando. Y además me he dado cuenta de que los blogs que más me gustan son los que me sorprenden cada día con una historia nueva. Así que no hay rutina que valga.

Lo que sí he hecho, para no aturullarme en el caos del universo, es una lista de temas mensuales. Así, si un día a las doce de la noche me quedo en blanco, puedo echar mano de la lista y decir, a ver, ¿de qué no he hablado aún este mes? ¿de invitaciones? ¿de decoración? ¿de descubrimientos en etsy? Organizarse un pelín es bueno. Someterse a unas autoimposiciones estrictas porque sí, en mi caso, es malo. Bendito término medio.

De todos modos, sí que tengo pensado otro “término medio”, que es hacer una sección semanal que se llamará ¡Ya es otoño! O invierno, o verano… Pero tocará temas muy diferentes, y es posible que también vaya cambiando de día así que llamarlo “sección” me parece un poco osado. A ver qué sale. :)

Y por último y relacionado con el blog, aunque no es exactamente lo mismo, pero sí, el tema publi. Desde hace meses me llegan un montón de propuestas de espónsors para el blog. Pero sabéis que yo, además de caótica, llevo la palabra freelance grabada a fuego y valoro por encima de todo mi libertad. No vivo del blog ni quiero. Por eso puedo permitirme no publicar un martes, cerrar en agosto o irme de vacaciones en noviembre. Tener espónsors para mí es una responsabilidad, me obliga a ser más constante, a mantener o aumentar el número de visitas, de comentarios, de actividad… y, la verdad, me parece una fuente de estrés innecesaria en este momento. Porque el blog me hace muy, muy feliz precisamente porque no es una obligación.

Pero, como siempre, término medio al rescate. Y lo que sí que aceptaré a partir de ahora, quizás un par de veces al mes, serán post patrocinados. De gente que me guste, de gente pequeña, de emprendedores que empiecen, de gente que me llame la atención… y a los que todo mi trabajo de este año y medio con el blog les pueda suponer una plataforma de lanzamiento, o de darse a conocer más y mejor, o de llegar a un público más definido. Y, por supuesto, que tengan algo que aportar y sean enriquecedores para vosotros.

Y después de todo este rollazo, contadme cómo lo veis. ¿Tiene sentido esta idea? ¿Soy una absurda por no haberme dado cuenta antes de algo tan evidente? ¿Dejáis de hacer cosas porque sois demasiado perfeccionistas? ¿Queréis hacer cambios pero son tan drásticos que se quedan en nada? Yo aún tengo muchas más cosas que cambiar, la organización de la casa (con eso estoy ahora), los gastos, el correo, el gimnasio, las comidas, el armario… dadme tiempo para ir adaptando poco a poco mi nuevo sistema y ver si funciona y, si os interesa, os voy contando. De momento, lo tengo claro. Curso nuevo, vida… parecida. :)

¡Un beso enorme y feliz jueves! ¡Que ya casi es otoño!

Indara

Todas las fotos, aquí.
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