Hay una cosa que ni la mejor wedding planner del mundo ni la entrega de los huevos más buenos y más gordos de gallinas felices a Santa Clara puede controlar: el tiempo. Así que deja de preocuparte, lo que vaya a ser será. No queda otra.

Siempre se dice que basta con tener un plan be en caso de mal tiempo, pero yo creo que sí que podemos ir aún ir más allá. Podemos intentar predecir qué pasará, anticiparnos a nuestras necesidades y a las de los invitados y hacernos con los complementos adecuados.

Cada uno sabe más o menos el tiempo que suele hacer en la época y la zona en la que se casa. Si es en primavera es posible que llueva, hazte con un precioso paraguas de novia. Si es en verano seguramente haga calor, prepara agua y abanicos para tus invitados. Si te casas en la montaña tienes bastantes papeletas para que refresque por la noche, chaquetas de punto o mantitas os vendrán genial. Y si te casas en la costa con mar abierto, es muy posible que el viento se presente en tu boda como un invitado más. ¿Y sabéis lo que mola mucho cuando sopla el aire? Los molinillos de viento.

Para la ceremonia, para hacer centros de mesa, para decorar la tarta, para poner en los ramos, para el photobooth o el protocolo de asientos… Tienen mil usos, es decorativo, fotogénico, agradecido y muuuy barato.

Todas las fotos vía Pinterest.

Por supuesto, es posible que haga un tiempo totalmente diferente al esperado y te comas los abanicos, el paraguas y las mantas con patatas, pero los molinillos, aunque es precioso que giren suavemente con el viento, son una apuesta bastante segura porque quedan de maravilla en cualquier circunstancia. Y, como siempre, ¡si son DIY mejor que mejor! :)

¡Un besote y feliz y ventoso martes!

Indara

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