Si lo vuestro son los barcos pero no soportáis los grandes cruceros de cientos de personas, si os encanta navegar y participar en las actividades de a bordo y añoráis esa sensación de libertad que pocas veces tenemos en la ciudad, una luna de miel en velero puede ser la opción ideal.

Posibilidades hay miles y para todos los presupuestos, pero hoy os traemos una que nos gusta especialmente y, sobre todo, que os podemos recomendar de primera mano porque ya la hemos probado. Nuestra socia Lucía hizo el año pasado un viaje con Rumbo Libre a las islas griegas y volvió tan encantada que este año repite, esta vez a Turquía y las islas del Dodecaneso, que es precisamente el viaje que os proponemos.

Rumbo Libre es una empresa especializada en alquiler de veleros y viajes plaza a plaza o en cabina de dos por todo el Mediterráneo. La ruta que proponen para este verano dura 10 días y comienza en la Isla de Kos, en el Dodecaneso griego. Desde ahí dan el salto al litoral turco, una costa recortada con numerosos entrantes y salientes, puertos y fondeaderos llenos de luz, que a partir de Marmaris se vuelve aún más salvaje y abrupta. Un viaje que os invita a integraros con el paisaje, las aldeas de pescadores, castillos, mezquitas. madrazas, baños, mausoleos y mansiones.

Normalmente se fondea en calas solitarias para visitar aquellos rincones salvajes a los que es difícil acceder por tierra, pero tampoco se descarta atracar una noche en algún puerto pintoresco para conocer su ambiente nocturno. No hay planes ni horarios, y la improvisación es un factor importante de estos viajes.

Los precios varían según la fecha; oscilan entre los 2000 y 2500 euros por una cabina doble. Además, se hace un fondo común entre los tripulantes de unos 20 euros por pesona y día para pagar los gastos que vayan surgiendo de comida, amarres y demás.

¿Qué os parece esta propuesta? Es una opción tranquila y muy relajante, perfecta para los que tengáis un presupuesto limitado, pocos días de vacaciones o, simplemente, no os apetezca una paliza de 12 horas de avión para visitar algún lugar más exótico. Dice Lucía que, lo mejor, los gintonics en el barco viendo la puesta de sol después de un día de excursiones.

¡Qué ganas de vacaciones! Un besito y feliz lunes. :)