El post de hoy es un poco raro pero es que me ha gustado tanto la idea que tenía que contárosla. Yo pienso ponerla en práctica el próximo fin de semana que me escape a Monforte. :)

En el jardín de la casa de mi abuela hay un árbol grande y muy, muy frondoso que siempre está lleno de pajaritos. Además es de hoja perenne, así que los pájaros se pasan allí metidos todo el año. En primavera y verano lo tienen muy fácil para comer porque está todo lleno de bichejos, flores, semillas y frutas. Pero, ¿qué pasa en invierno?

Yo no tengo ni idea de «vida natural». Cero. Cuando éramos pequeñas, mi prima Luisa devoraba enciclopedias infantiles de animales, dibujaba caballos y conocía los remedios para las ortigas. Yo leía cuentos, dibujaba princesas y… me caía en las ortigas. Total, que ayer me puse a investigar qué comen los pobres pajaritos en esta época, y esto es lo que averigüé:

Los pájaros granívoros, como gorriones o urracas, no suelen tener problema en invierno para alimentarse, pero los pájaros insectívoros lo tienen mucho más difícil a causa del frío y de los pesticidas. Así que, además del alpiste, para reforzar su alimentación proteica es bueno mezclarles sebo y pienso de perro o de gato, además de castañas, piñones, bellotas y demás.

Y ahora que ya sabemos lo más importante, solo queda ponerse manos a la obra:

Me parece un plan muy guay para una tarde de otoño, con niños o sin ellos, e incluso como decoración para una fiesta muy campestre y otoñal, como un magosto. ¡Magostooooo!

¡Un beso enorme y feliz lunes!

Indara