¡Hola a todos!

Ayer no pude actualizar el blog como tenía previsto porque tuve día rollo repollo, pero para compensaros os traigo unas cuantas fotos de nuestra última boda de este año en Barcelona.

Fran y Herminia son una pareja genial con una historia también genial: se conocieron en un club de motos, así que la Vespa fue la gran protagonista de su boda (además de la novia, por supuesto). Esta no es una boda rústica, ni una boda vintage… Herminia y Fran son modernos y minimalistas, y su boda refleja tu estilo. Fue una boda orgánica y natural, en verdes, beige y marrón chocolate. Las fotos son de Miquel Coll. Y yo no sé por qué pierden tantísima calidad al subirlas al blog. Si pincháis en ellas se ven un poquito mejor.

Pero vamos a empezar por el principio de los tiempos: el vestido. Herminia se lo hizo a medida en el taller de un diseñador que me encanta, Jordi Anguera. La base, de raso, estaba cubierta por capas de tul de seda, con un poco de cola. El pelo lo llevaba recogido, con algunas trenzas, y el velo, supersecillo, era del mismo tul de seda del vestido. ¡Estaba taaan guapa!

El ramo, una auténtica ma-ra-vi-lla, en verde y blanco, de mis idolatrados Bornay. Con un sutil toque de color, dos pequeñas flores azules como guiño al país de nacimiento del novio, Argentina. Me parece un detalle tan dulce y tan personal… Además, Herminia llegó a la iglesia en un Rochet Schneider de 1919, un coche que lleva toda la vida en su familia y que la novia heredó de su abuelo. Valor sentimental infinito. :)

Se casaron en la ermita de la Virgen de Lourdes de Tona, una iglesia pequeña de estilo románico, muy sencilla tanto por dentro como por fuera. Como ya habréis adivinado por el ramo, la novia no es muy de flores-flores, así que pensamos que unas bolas de margaritas y paniculata por aquí y por allá quedarían ideales. Para la salida, preparamos bolsitas de tela de saco con arroz y etiquetas personalizadas.

El restaurante elegido fue El Serrat del Figaró, con una arquitectura muy moderna y minimalista que casaba genial con la idea de boda que querían los novios. El comedor acristalado es una pasada.

Siguiendo con la línea orgánica, el protocolo de asientos era una gran alfombra de césped decorada con Vespas. En las mesas, en lugar de flores, colocamos unas plantas muy verdes en macetas de madera. Y en los servilleteros estaba caligrafiado el nombre de cada invitado. La mesa de los niños era parecida, pero con un centro de chuches con el que se volvieron locos. :)

Mañana os enseño el photobooth, los regalos de los invitados y un montón de cosas más. :)

Un besote y feliz jueves,

Indara