Ayer por la tarde Iván y yo buscamos una excusa para ponernos como el kiko de galletas, golosinas y chocolate, y montamos una merendola navideña. La verdad ese que con la tontería de la merienda hicimos un montón de cosas: fuimos por fin a Sugar Pot, una tienda nueva de chuches y material de repostería en Vigo, nos compramos el decopen de Lekué, practicamos con la cámara nueva y pasamos media tarde comiendo guarrerías y viendo series. Un buen plan para ser martes. :)

No tenía muchas cosas navideñas, solamente el miniárbol, la bola grande que compramos en Viena hace dos semanas y unos conos rojos de lunares y cuadros que convertí en banderolas. El resto de cosas las fui encontrando por casa casi todas. Con esto de las bodas tengo una habitación que parece un mercadillo, hay de todo. Incluso a veces encuentro cosas que me había olvidado que tenía, como los cubiertos de madera, y me llevo un alegrón.

Hace años que en todos los viajes que hago me encuentro con una tienda de bolas de Navidad, y siempre quiero llevarme una pero al final me echo para atrás porque me da miedo que se me rompa en el viaje. Pues esta vez me convencí, y con esta preciosa bola vienesa de cristal pintada a mano empieza nuestra colección de bolas around the world. Lo bueno de esta colección es que solo la ves en Navidad, el resto del año está en una caja.

Lo mejor fue hacer las renogalletas. Ya las había visto en varios blogs y me parecieron lo suficientemente fáciles para mis minúsculas habilidades reposteras (evidentemente con galletas compradas). Unos cuernos de chocolate, un lacasito rojo en la nariz y listo. Estropeé cuatro o cinco galletas con cuernos terribles, pero al final quedaron graciosas.

Esta cosa sosa y descolorida es una granada. Su hermana gemela estaba buenísima y tan rojita y tan de Naviadad… y cuando abrimos esta, con toda la emoción, nos sale ese color como de granada con gastroenteritis. Y ahí está, en el tazón de Alcatraz. :)

El miniárbol es genial, no 0cupa nada y Jimena no intenta comérselo porque pincha mucho. Como estamos con la idea de la mudanza y no sabemos si acabaremos en un piso de 30 metros cuadrados, no quisimos comprar un árbol muy grande. Este es de verdad, pero con raíz, no talado. Lo queríamos tener en casa pero hemos visto que no sobrevivien, así que en enero iremos a plantarlo al campo, a casa de los tíos de Iván. Nunca he plantado un árbol, ¡me hace tanta ilusión!

Mi plan era hacer una cena navideña muy chula con mis amigos estas vacaciones, pero me da mucha pereza empaquetar todos los bártulos y llevármelos a Monforte para tan pocos días. Cenas habrá un montón, eso siempre, pero no creo que haya cena supercurrada-lo-pongo-todo-de-boda. :) Para compensar, tengo otro plan con ellos de esos que te emocionan que, si sale bien, os va a encantar.

¿Qué, os venís a merendar con nosotros? Pero tenéis que venir rápido, porque eso dura montado dos minutos. En el minuto tres ya no quedaban galletas y estaba todo lleno de migas y de chocolate. Y es que eso es lo mejor de montar. Desmontar. :)

Un besote y feliz miércoles,

Indara