Ya os conté que nos mudamos a Coruña dentro de nada y que estoy feliz como una lombriz. El piso nuevo lo hemos alquilado sin muebles porque nos moríamos de ganas de partir de cero y tener tooodas las cosas a nuestro gusto. A mucha gente no le afecta en absoluto, pero yo necesito estar rodeada de cosas bonitas para ser feliz. Hay sofás que me producen tristeza y preciosas tazas de desayuno que me alegran el corazón. Si tienes cierta sensibilidad para la belleza, seguro que también te pasa. :)

El caso es que no sé ni por dónde empezar, tengo tantas ideas y quiero hacer tantas cosas que necesitaría tres casas. Hemos decidido que vamos a comprar las cosas poco a poco, buscando con calma piezas especiales que nos encanten. De una porque no tenemos dinero y de otra porque no creo en las casas amuebladas en un fin de semana a golpe de Ikea.

De momento tenemos un colchón, una mesa, las dos supersillas de trabajo, una lámpara y mi adorada mecedora Eames de la que ya os hablé aquí y que está en mi poder desde estas Navidades. Y así viviremos en plan hippie durante un tiempo. Pero mi próxima adquisición la tengo clara desde hace meses. Fue un flechazo, las descubrí por casualidad y desde entonces no paro de verlas por todas partes.

Fotos de House to Home, Decor8, The lettered cottage, Yikes Machine y Net-Vignette.

Me encanta su aire industrial y desgastado, de sillas de mala vida. Ellas solas hacen especial cualquier rincón. Me gustan solas, en grupo, todas iguales o mezcladas con sillas diferentes. Lo complicado, como siempre, es elegir el color. ¿Sugerencias? Qué ganas tengo de decir: Tolix, welcome home! :)

Un besote y feliz miércoles.

Indara