Hoy no puedo compartir con vosotros más que un post rapidito. A las 11 he quedado con Baballa para ultimar los detalles de un proyecto que os va a gustar mucho, mucho, sobre todo a las compis gallegas.

Os cuento que yo no soy nada fan de las infusiones. Me gustan mucho el English breakfast, el Earl Grey y el té rojo, y para eso les echo un montón de azúcar y un buen chorro de leche (¡sacrilegio!). El resto de tés, manzanillas, poleo-mentas, tilas, rooibos, tisanas relajantes y demás hierbitas cocidas en agua no me gustan ni un pelo. Lo mío es el zumo y el Nesquik. En realidad, antes era de Colacao pero, como tiene gluten, me he tenido que cambiar. :)

El caso es que la idea que hoy os propongo en mi boda no pegaría nada. Es una pena porque queda ideal y, con el frío que hace, puede incluso resultar muy práctica para entrar en calor. Si a vosotros os gustan las infusiones y siempre estáis con vuestra tacita humeante en la mano, ¿no os encantaría poner un buffet de tés para vuestros invitados?

Hay un millón de opciones y de presentaciones, pero yo creo que me iría volando a Zara Home y a las tiendas de loza de toda la vida a por un montón de tazas, teteras, lecheras y azucareros desparejados, de esos con flores pequeñitas muy cursis.

¿Y cuándo lo servimos? Después de comer sería lo clásico, pero también podemos ponerlo durante de la ceremonia, sobre todo si es al aire libre, para que los invitados no se congelen, o como merienda acompañado de scones y sandwiches de pepino para darle un toque british. Lo de la ceremonia es un poco locura, pero ya me estoy imaginando a todos los invitados con su tacita en la mano y me requetechifla la idea.

Fotos vía: Diario de Bodas, Tammy Watson Photography, Southern Weddings, Elizabeth Anne Designs, Girly Bubble, Crowning Celebrations, Bridal Musings.

¡Un besote y feliz miércoles!

Indara