¡Ya estamos de vuelta! Después de un viaje de 17 horas, esta noche hemos dormido en nuestra camita, y la verdad es que ya la echábamos un poco de menos. A la cama y sobre todo, todo, todo a Jimena. Me cuesta tanto separarme de mi gordi. Sigo pensando que es casi imposible que exista una ciudad más dog friendy que San Francisco, pero Nueva York desde luego no le va a la zaga. ¡Qué cantidad de habitantes peludos! Y sobre todo qué cantidad de perros salchicha, auguro un boom de teckel parecido al boom de años pasados de bulldogs franceses.

Ya han pasado los doce días de no vacaciones y la verdad es que he sido un poco mala, unos días por problemas técnicos y otros por vagancia pura y dura no he publicado tanto como me gustaría. Pero he llegado, he encendido el portátil, mis dedos han escrito por pura inercia wordpress en el navegador y un montón de ideas han empezado a embarullarme la cabeza y a luchar por convertirse en palabras. Pero para hoy quería algo especial para mí y que también os hiciese ilusión a vosotros, que habéis conseguido con vuestra fidelidad que las estadísticas apenas hayan bajado y hacerme sentir aún peor al mismo tiempo. :) Así que a modo de disculpa, y porque me lo habéis pedido un millón de veces desde que os enseñé las fotos de nuestro primer anivesario en el jardín, aquí tenéis…

Se recomienda consumir con moderación. Hay quien jura que si te comes tres trozos seguidos puedes notar cómo se deposita la grasa en las aterias. :) Pero si estáis dispuestos a correr ese riesgo y a mandar a la porra la operación bikini, os aseguro que merece totalmente la pena.

¡Un beso enorme y feliz miércoles!

Indara