¡Buenos díaaas! Por fin el domingo he tenido un ratito para pasar las fotos al ordenador y hacer una pequeña selección para vosotros. Me ha llevado horas elegir, pero aquí tenéis la primera guía sofamarillera llamada

Nueva York para principiantes

con los diez lugares imprescindibles del buen turista primerizo y todos los consejos que no te puedes perder (o sí) si visitas la Gran Manzana. Veréis por las fotos que este va a ser un tanto egopost, pero es que mi madre siempre me dijo que si no me pongo yo en las fotos, para eso que compre una postal, que estará mejor hecha. Y lo cumplo a rajatabla. Era Iván o yo, y a él le da más vergüenza. Por cierto, prometí sorteo pero ayer cuando me quise dar cuenta se había hecho de noche y no pude hacer las fotos al regalito. En la próxima entrega va. Empezamos. :)

1. El puente de Brooklyn

Cruza en metro hasta Brooklyn y vuelve andando, me dijeron, las vistas de Manhattan merecen la pena. ¿Sabéis cuando tomas una cucharada de sopa, te abrasas la boca y no dices nada para que los demás se quemen también? Pues lo mismo. Hay un dato que la gente oculta: ese puente es más largo que un día sin pan. Yo no tengo mucho aguante físico, vale, pero se me hizo eterno. Empezamos a andar, y cuando ya me notaba cansadilla, miré abajo y ni siquiera habíamos empezado a cruzar la parte de agua. Huy, huy, pensé. Y seguimos, seguimos, seguimos y cuando ya no podía con la vida, Iván me dijo: “mira, Dara, otro tanto como este y llegamos a la mitad del punte”. Ahí me vine abajo, y me pasé el resto del recorrido mirando hacia arriba sopesando las posibilidades que tendría un helicóptero para rescatarme.

Mi consejo: cruzad en metro hasta Brooklyn, bajad hasta el campito que hay debajo del puente y tumbaos al sol. Disfrutad de las vistas de Manhattan y del puente. Cuando estéis satisfechos, levantaos, parad un taxi y cruzad el puente en coche.

La historia de por qué sacamos de paseo una maleta vacía ya os la contaré en próximas entregas. :)

2. Grand Central Terminal

Es, sencillamente, preciosa. Solo mejorable si una de las alas no estuviera ocupada por una estúpida tienda de Apple con una manzana luminosa XXL que sale en las fotos si las haces desde el lado contrario.

Mi consejo: súbete al balcón de Apple, fastidia un poco a los vendedores y haz las fotos hacia el otro lado.
Mi segundo consejo: apóyate en la barandilla de mármol, mira a lo lejos como buscando a tu chófer y siéntete muy Serena van der Woodsen.

3. El humo que sale de las alcantarillas

Sí, una atracción turística como cualquier otra. Quince años más tarde me sigue fascinando ese humo mágico que sale del subsuelo. De mi visita a Nueva York a los trece años solo guardaba tres recuerdos: el hall del hotel Plaza, donde me empeñé en entrar porque salía en Solo en casa 2: perdido en Nueva York, la cascada dentro del edificio Trump (no me preguntéis por qué, los caminos de la memoria son inescrutables) y el humo que salía de las alcantarillas. Volví a verlo y no me decepcionó. La cascada, mucho.

4. Día de San Patricio

La celebración del día de San Patricio no hay palabras para describirla. Es una cosa MUY tremenda. El ambiente de la calle es alucinante, más que el desfile, que tiene lo suyo también. La gente va muy… alegre desde primera hora de la mañana, lo que lo hace aún más especial. Allí me planté, en primera fila detrás de la valla y sintiéndome tan irlandesa como el que más. A las dos horas y viendo que aquello no tenía pinta de terminar decidí volver a ser de Monforte y pirarme. En dos horas os podéis imaginar la de gente que por allí desfiló, incluso un grupo en representación a Galicia. Pero hubo dos momentos álgidos. El primero, cuando la multitud se vino muy arriba al aparecer el cuerpo de bomberos de Nueva York. A alguna le faltó tirarles el sujetador. El segundo momento, cuando en la acera, detrás de nosotros, apareció una cabra. Y un grupo de adolescentes la rodeó al grito de ¡Goat, goat, goat, goat! De cine.

5. La High Line

Es una antigua vía de tren elevada. Cuando cayó en desuso quisieron tirarla, pero la gente protestó y la convirtieron en un parque fabuloso a varios metros sobre la calle. Empieza en el Meatpacking district, al ladito de nuestro apartamento, y con el día de solazo que hacía cuando fuimos, había palos por pillar una de las tumbonas que hay colocadas por todo el recorrido.

Mi consejo: sube por las escaleras. El ascensor tiene una especie de proyección con muchas voces que hablan a la vez. Pretende se moderno pero da muchísimo miedo. Lo prometo.
Mi segundo consejo: sáltate el perímetro de cuerda, súbete a un trozo de vía y hazte unas fotos en plan egoblogger. Te encantará. :)

Y hasta aquí la primera parte de nuestra guía. Cada lunes en vuestro kiosko.

¡Un beso enorme y feliz comienzo de semana!

Indara

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