¡Buenos días! Espero que hayáis vuelto todos de las vacaciones muy felices, muy descansados y con las pilas bien cargadas. A mí antes esta época del año se me hacía eterna porque estamos casi en verano, pero no, y contaba los días para las vacaciones. Ahora cuento los días para que empiece mi época de bodas, que significa de todo menos descanso pero me gusta mil veces más.

Si el lunes pasado os gustó la primera parte de nuestra guía particular sofaamarillera para novatos en la gran ciudad, hoy os traigo las otras cinco atracciones imprescindibles del buen turista primerizo.

6. Central Park

De Central Park mola todo: las ardillas, las bicis, los árboles, la estatua de Alicia en el País de las Maravillas y, sobre todo, el ambiente. Lo que más, más, alquilar el bote de remos y dar un paseo por el lago (sobre todo si el que rema es otro). De lo que menos, el espacio dedicado a John Lennon. Yo es que no soy nada partidaria de los monumentos funerarios, aunque reconozco que este tiene infinitamente más clase que la antorcha de París de Lady Di.

Mi consejo: si te subes al barquito, asegúrate de llevar pañuelos de papel. Que se te ponga a sangrar la nariz en medio de alta mar y no tener NADA con lo que parar aquello es una situación entre cómica y quiero cortarme las venas.

7. El MoMA

Nos chifló todo. Fuimos el viernes por la tarde, que era gratis y no cabía un alfiler, pero aun así lo disfrutamos muchísimo. Y está feo decirlo, pero el mérito del 50% del disfrute lo tiene la tienda. Lectoras casaderas, si dudáis sobre dónde poner vuestra lista de bodas, este es el lugar.

Mi consejo: como en cualquier museo, es casi obligatorio hacerse fotos imitando a todos los cuadros y esculturas que te encuentres por el camino. La más divertida, la del Elvis pistolero.

Lo que no debes hacer 1: pensar que, porque es gratis, puedes entrar directamente sin hacer cola. Error. Una cola que daba la vuelta a la manzana, pero en 15 minutos estábamos dentro.

Lo que no debes hacer 2: quedarte pasmado con algunos cuadros pensando lo ideales que quedarían como fondo de una mesa de dulces.

8. Ferry a Staten Island

Gratis, rápido y con unas vistas increíbles de la Estatua de la Libertad y del sur de Manhattan. Aquí, igual que en el puente de Brooklyn, hay un lado oscuro que nadie te cuenta. A mí, por defecto, no me gustan los picos ni las plumas. Esta es una regla aplicable desde gallinas a colibríes o águilas reales. Y muy especialmente aplicable a las gaviotas. Cuando el ferry arranca y coge velocidad, una bandada bien grande de gaviotas se dedica a perseguir el barco hasta que llega a su destino. Se acercan, se alejan, se acercan, se alejan y tú solo puedes acordarte de la madre de Alfred Hitchcock y de sus pajaritos asesinos. A la vuelta no pasa lo mismo porque vas mirando hacia delante.

Mi consejo: en cuanto llegues a Staten Island, baja corriendo y ponte otra vez a la cola para volver en el mismo barco. Yo paré dos minutos a comprar patatas porque estaba desfallecida y lo perdimos. Y la espera es un poco rollo.

Mi consejo 2: no hagas como nosotros y elige un día sin niebla. :)

9. Top of the Rock

Todo el mundo nos decía que las vistas eran mucho mejores que desde el Empire State. Subimos y no nos decepcionó. Eso sí, pensábamos que era entrar y ya y no. Primero te pasan por una especie de photocall y después te meten en una salita a ver vídeos sobre la historia de edificio. Si queréis subir al atardecer, tenedlo en cuenta para que no se os haga directamente de noche.

Mi consejo: la parte rollo de viajar en pareja es que nunca tenemos fotos de los dos juntos, así que, cuando un chico con un cartel de Official photographer se nos acercó para decirnos si queríamos una foto de los dos, no tardamos ni un segundo en decir que sí. Lo que no sabíamos es que el chico y su ayudante se pondrían a gritarle a todo el mundo para que se apartasen de las barandillas para hacernos una foto totalmente solos. Se formó un círculo a nuestro alrededor de gente medio cabreada primero y medio muerta de risa después al ver nuestras caras, que eran un poema. Total, momentazo para nada porque pasamos tanta vergüenza que salimos horribles en las fotos y al final no las compramos.

Mi consejo 2: Gritar ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta moviendo el telescopio como si fuera una ametralladora es fantástico.

10. Un musical en Broadway

Sopesamos muchas opciones y había muchas obras clásicas que nos hubiese encantado ver pero, al final, la parte infantil pudo con nosotros: en el último segundo elegimos Mary Poppins. Ya os lo conté en Facebook en su momento, no pudimos emocionarnos más. Todo era magia: Mary volaba por todo el teatro, el deshollinador bailaba boca abajo por el techo y las cosas se arreglaban con un chasquido de dedos. Además, añadieron nuevas canciones y nuevos personajes sacados de los libros así que, aunque nos sabemos la peli de pe a pa, fue una experiencia diferente.

Mi consejo: compra las entradas para el mismo día en las taquillas de TKTS. La de Times Square está petada pero en la del Financial District solo había tres personas en la cola. Nosotros conseguimos unas entradas buenísimas en platea y muy cerca al 50%, solo 60 dólares.

Mi consejo 2: hazte un millón de fotos voladoras de la mano de Mary. Eso sí, tendrás que pelearte con unos cuantos niños, pero tranquilos, no más que en cualquier cabalgata de Reyes.

Y hasta aquí los diez hits de cualquier viaje a Nueva York. Ahora solo faltan las tiendas, los mercadillos, los restaurantes y la gente. Creo que, en realidad, la gente siempre es lo mejor de cada ciudad.

Un beso enorme y feliz lunes de Pascua,

Indara

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