Las paredes de nuestro piso me traen de cabeza, son muchas y están muy vacías. Y si los muebles ya son una elección muy personal, son los complementos los que verdaderamente hablan de ti.

Me encantaría llenar una pared de fotos, por ejemplo, y el otro día buscando información leí una cosa que no había tenido en cuenta. En una casa hay zonas públicas y zonas privadas.  Las zonas públicas donde se hace más vida social, fiestas o reuniones: el comedor, el salón… y las privadas a las que solo accede la familia o los más cercanos: tu despacho, tu habitación, tu baño… Y hay que tenerlo bastante presente a la hora de poner fotos, sobre todo si son fotos de los demás.

En mi caso, que no tengo una vida social tan activa y no doy fiestas para gente que apenas conozco, seguramente no siga esta regla muy a rajatabla, pero sí que hay una zona de la casa que es totalmente pública que es el recibidor, y lo que pongas ahí lo va a ver desde el portero al mensajero de MRW al repartidor de Telepizza. Y a lo mejor no es lo más adecuado poner una foto de tus amigos en bañador saltando en la playa.

Hace tiempo que me enamoré de los marcos que no enmarcan nada, y cuando leí este artículo supe que sería la opción perfecta para la entrada del piso. Son acogedores y cálidos, decoran pero no enseñan. Y seguramente me pasaré meses recopilando marcos de aquí y de allá, en los viajes, en los mercadillos… y cada uno tendrá detrás una historia especial.

al.

Fotos de La bella vita, A soft place y Budget wise home.

¿Qué os parece la idea? ¿Habéis tenido en cuenta esto de las zonas públicas y privadas para decorar vuestra casa? Esto de la mudanza me está abriendo un mundo nuevo de conocimientos y posibilidades,  jajajaja.

¡Un beso enorme y feliz miércoles!

Indara

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