El otro día os enseñé un aperitivo de dónde estuve el viernes pasado, y hoy por fin os lo cuento todo con pelos y señales. Bueno, os cuento la mitad porque tengo tanta información en la cabeza que me cuesta procesarla toda. Ya sabéis que yo soy poco de ir a eventos, ya os hablaré otro día de esto, pero hay veces que es imposible decir que no, tu corazón da un salto con la primera línea del email y antes de terminar de leerlo todo ya estás haciendo la maleta. Esto fue lo que pasó cuando me escribió Carmen, la community manager de Suárez y alma organizativa del sarao. Tardé tres centésimas en decir que sí y en agarrar a Jimena para bailar por el salón.

Parece que en los eventos más molones todo es muy secreto y muy sorpresa, y te va llegando la info con cuentagotas. Dos días antes, recibimos instrucciones precisas. Venid cómodas, que vamos al campo. Pero venid monas, que el evento lo cubre Telva y van a hacer fotos de vuestro street style. ¿Cómooo? ¿Telva? ¿Street style? ¿Quién soy yo, A Trendy Life? (Ojalá, con lo estilosa que es Rebeca). Síncope momentáneo, cambio de tacones por bailarinas y venga, que perdemos el avión.

Cuando llegué a la tienda de Suárez de Serrano ya estaban mis cuatro compis blogueras: Cristina de Una Boda Original, Leticia de Love Notes, Marina de A-Típica y Cru de Disfrutando de los preparativos. A Leticia, a Marina y a Cru aún no las conocía en persona y la verdad es que congeniamos de maravilla y nos reímos y disfrutamos como enanas. Y es que además en esta aventura nos acompañó un equipazo: Carmen, la organizadora y convocadora del evento, Bea y Andrea, de comunicación de Suárez, Rubén, el responsable de fabricación, Elisa, periodista de Telva, Miriam, periodista de Telva.com, Álex, nuestro fotógrafo oficial, y nuestro videógrafo de cuyo nombre no consigo acordarme. Y no puedo olvidarme tampoco de Mara, de Mara Cátering, que consiguió dejarnos con la boca abierta más de una vez, pero eso ya llegará. :)

Después de una hora y media de viaje en minibus llegamos a nuestro destino: la finca Monte de Cutamilla, en Sigüenza. No quiero parecer cursi, pero si hay una palabra para describir este lugar es “idílico”. Una mezcla perfecta entre agreste y cuidado al detalle, campo y champán, piedras y manteles de hilo. Nos recibieron de la mejor manera posible:

Y después de curiosear y hacer mil fotos por aquí y por allá, nos sentamos todos alrededor de una mesa para que Rubén nos diese unas cuantas nociones del desconocido mundo de los diamantes y nos presentase la colección Grace, especialmente pensada para novias con un aire vintage.

Rubén nos contó cómo cada día compran piezas ya talladas en Amberes y Nueva York, cómo negocian, cómo persiguen los mejores precios… Nos contó que solo compran piezas que sigan los más altos estándares de calidad y que luego los hermanos Suárez las revisan cuidadosamente una a una. A veces buscan piedras para una joya en concreto, pero otras es el propio diamante el que les inspira para crear una pieza nueva. Cuando esto ocurre, primero se elabora, totalmente a mano, un boceto en dos dimensiones con todos los detalles posibles de la nueva joya.

A partir de este dibujo se recrea la pieza en cera, antes de pasarla finalmente a oro. Nos enseñaron varias muestras de las figuras de cera, en cada agujerito irá después un diamante.

Nos contó que un kilate es una quinta parte de un gramo, o sea, 0,20 gr, (¿qué poquito, verdad?), y que el precio no es directamente proporcional al tamaño. A mayor tamaño, más caro. O sea, que si un brillante de medio kilate cuesta 5, un brillante de un kilate no cuesta 10, costará seguramente tres o cuatro veces más.

Nos contó también que el valor de un diamante viene dado por cuatro características: su peso, del que ya os hablé, su color, su pureza y tu talla. Me hizo muchísima gracia saber que el mejor color es el D, y que se reservaron las letras A, B y C por si acaso llegaba a aparecer algún día un diamante de un color aún más excepcional. Qué precavidos estos gemólogos. :)

Suárez trabaja solo con diamantes de calidad excepcional, que están certificados por uno de los institutos gemológicos independientes más prestigiosos del mundo, el GIA, Gemological Institute of America. Y certifican todas y cada una de las piezas de tu joya.

Este punto la verdad es que me pareció de lo más interesante para que lo tengáis muy presente en caso de querer invertir en una buena pieza, porque realmente comprar un diamante es un acto de fe. Es decir, la mayoría de nosotros no tenemos ni los conocimientos ni los medios técnicos para distinguir entre una pureza VVS1 y una VS1. Casi me atrevería a decir que ni siquiera entre un diamante y un trozo de vidrio bien tallado, jajaja. Nos estamos fiando completamente de nuestro vendedor, y debemos hacerlo con toda la seguridad, bien porque estemos en una joyería de prestigio o bien porque nuestra pieza esté certificada por un instituto gemológico de reputación contrastada.

También hablamos de las diferentes tallas de diamantes, y comentaron que el brillante es la talla que más luce para su peso. Yo esto sí que lo sabía, pero si alguien no lo tiene claro, un brillante es simplemente un diamante tallado de forma redonda, pero hay muchas más tallas posibles: corazón, pera, baguette… En este punto, Rubén dio el golpe de gracia a la reunión sacando una especie de lupa que se usa para comprobar que un diamante esté perfectamente tallado. Al mirarlo con la lupa, por un lado ha de reflejar la luz con forma de corazón, y por el otro con forma de flecha.Una preciosidad, la verdad.

Esta última foto se la robé vilmente a Marina de su blog porque le quedó preciosa, la mía no se ve. :)

Y mientras Rubén nos contaba todo esto y más, nosotras no paramos ni un segundo de probarnos todas las piezas que caían en nuestra manos, era imposible resistirse. ¡Yo quería llevármelo todo!

La verdad es que la colección Grace es preciosa y tiene un punto clásico y vintage perfecto para que las que no somos millonarias y no nos podemos permitir piezas extravagantes de las que nos cansemos en dos días. Hay que perderle el miedo a las joyas y sobre todo perder el miedo de entrar en una buena tienda a preguntar. Os lo digo yo por experiencia, que el día que fui a comprarme mis Manolos me temblaban las rodillas y salí de allí siendo la mejor amiga del vendedor. :)

Esa época de las viejas rancias y altivas detrás de los mostradores de las tiendas de lujo ya pasó, ahora lo que encontramos es gente encantadora y totalmente profesional encantada de ayudarnos a encontrar esa pieza tan especial que seguramente hereden nuestras hijas, y que compramos con toda la ilusión después de un tiempito ahorrando. ¿Pero ahorrando cuánto? Pues ahora es cuando flipáis si os digo que en Suárez tenéis piezas espectaculares a partir de 500 euros! Para mí fue una sorpresa, la verdad, y sobre todo una alegría, jajajaja. En su web podéis ver los modelos y los precios, pero yo desde luego disfrutaría de la experiencia de compra de pasar por una de sus tiendas. Además ahora tienen tiendecitas también en El corte inglés, así que en Galicia por ejemplo que no teníamos Suárez nos viene de lujo, y hasta puedes financiar las compras.

Yo la verdad es que me lo pasé en grande y aprendí muchísimo para después poder contároslo, que es lo que me importa. Si desde hace un año he aprendido a ser floristera, diseñadora gráfica, carpintera, psicóloga y electricista, ya casi casi puedo añadir experta en diamantes a la lista! ¿Qué será lo siguiente? Mañana os  cuento la segunda parte, que implica directamente al cátering, porque fue fli-pan-te!!!

Un beso enorme y feliz miércoles

Indara