Ya estamos de nuevo en casa, cansados y felices después de una boda maravillosa. Laura y Rubén nos contrataron hace un porrón de meses, y la verdad es que todo el trabajo ha merecido la pena con creces. Verlos tan, tan felices, y a sus familias tan agradecidas, es para nosotros un regalo.

Voy a echar mucho de menos nuestros meses de preparativos, porque con ellos hemos tenido una relación muy especial que ya traspasó hace tiempo los límites de lo profesional. ¡Si hasta Laura y yo hemos elegido juntas la ropa de cama para su dormitorio nuevo! :) Y Rubén, tengo que reconocerlo, se ha convertido en todo un experto de la estampación con sellos de caucho, y nos da mil vueltas a todos nosotros. Yo lo quiero contratar y me dice que tararí, que no pone ni un sello más hasta el día que se muera. Es una pena porque le quedan perfectos. Os lo prometo, perfectos.

Ahora estarán preparando las maletas para irse a las Seychelles, y a mí solo me queda desearles que todo ese amor del mundo dure para siempre. Que durará, estoy convencida, y más viendo la madera de la que están hechas ambas familias.

Os dejo solo cuatro fotos, si nos seguís en twitter quizás ya las hayáis visto. Hechas con el móvil y a todo correr, no tenía tiempo de más. Esperaremos a las oficiales para ver el repor completo. :)

Una limonada fresquita antes de la ceremonia, ¡cómo la agradecieron  los invitados!

Una mesa de dulces de lo más completa que entusiasmó a los niños y a los mayores, y en la que participaron, entre otras, Sweet Place y Doces Bolachas.

Y un detalle de los regalitos para los invitados, jabones de tocador y jabones de afeitado de Olivia Soaps que eran un placer para la vista y para el olfato.

La verdad es que he tenido una suerte impresionante con los proveedores a los que coordinamos, todos tan encantadores y tan volcados que repetiría con ellos una y otra vez. Porque no, por desgracia no siempre ocurre. La finca, el cátering, las fotos y el vídeo, la mantelería, los dulces, los regalos, el dj, las flores, los músicos, las cuidadoras de los niños y un montón más que nos hicieron pasar un día superagradable. Pero ya os hablaré de ellos como se merecen, con fotos de su trabajo. Hasta entonces, mil gracias a todos, de corazón.

Y yo me voy a la cama que el próximo finde tenemos boda de nuevo y me tengo que recuperar del trajín. Y lo que me gusta este trajín. :)

¡Un beso enorme y feliz lunes!

Indara

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