Archivos para las entradas con etiqueta: arcoiris

¡Buenos días! No sé dónde estáis vosotros, pero aquí en Barcelona hace un día espléndido. La primavera ha entrado con ganas. Así que lo que más apetece es pasar tiempo al aire libre, pasear, tumbarse en la terraza o en un parque y plantar flores de temporada. O cocinar cosas coloridas y divertidas que nos recuerden que en abril y mayo la vida vuelve a brotar y los mercados se llenan de productos frescos.

Hace días que veo estos maravillosos cupcakes por todas partes:

Cupcakes del color del arco iris que ya asomaban la nariz para San Patricio, pero que en El sofá amarillo pensamos que son ideales para los meses de primavera y verano, para una fiesta de colores como la de One Charming Party, o para una barra de decoración de cupcakes para niños. Si queréis, incluso podéis permitir que los más peques os ayuden a hacerlos y creen sus propias combinaciones de colores.

Solo necesitáis:

  • 125 gramos de mantequilla
  • 250 gramos de azúcar
  • 1 chorrito de esencia de vainilla
  • 2 huevos
  • 350 gramos de harina
  • 200 ml de leche
  • una cucharadita de polvo de hornear
  • una pizca de sal

Para empezar, batid la mantequilla con el azúcar y la vainilla. Si podéis dejar la mantequilla fuera de la nevera un par de horas antes de empezar a cocinar, mucho mejor. Cuando lo tengáis bien batido y cremoso, añadid los huevos, uno a uno y batid con fuerza. Solo queda añadir la leche y la harina. Alternadlas para que la masa quede bien mezclada. Añadid una pizca de sal y una cucharadita generosa de polvo de hornear o gasificante.

Dividid la masa resultante en seis partes y teñidlas con colorante alimentario. Yo uso colorante en gel de Wilton, pero podéis usar cualquier otro colorante que tengáis a mano. Tened en cuenta, eso sí, que los colorantes que venden en el supermercado no son muy concentrados, así que tendréis que poner mucha cantidad, especialmente de rojo.

Como veis, yo usé azul, lila, rojo, amarillo, naranja y verde.

Para montarlas, preparad un molde de cupcakes con papelitos para madalenas. Como nuestro cupcake va a ser tan colorido, lo mejor es usarlos blancos. Id poniendo poco a poco los colores en el orden que queráis. Yo puse primero el lila, después el azul, el verde, el amarillo y el naranja, y por último el rojo. Hacedlo con cuidado para que los colores no se mezclen.

Horneáis vuestros cupcakes entre 15 y 20 minutos y solo os quedará decorarlos y disfrutarlos.

¡Que tengáis un soleado y buen fin de semana!

Paula

Siguiendo con la inspiración primaveral, os traemos una boda que nos llega a través de Green Wedding Shoes en la que el color es el auténtico protagonista. Las fotos son de love ala.

Si te encantan los colores fuertes, si te cansan las bodas en tonos pastel o lo bicolor te parece aburrido… esta boda es para ti. Colorista, relativamente sencilla de montar, no muy cara y muy vistosa. Un estilo «rastro chic» que nos gusta especialmente, con muebles y piezas de cristal vintage rescatadas de rastros, mercadillos y tiendas de segunda mano.

Ya sabéis que en El sofá amarillo somos totalmente partidarias de ignorar las tradiciones que no nos hacen felices o no se adaptan a nosotros. ¿Qué os parecería ver al novio antes de la ceremonia, hacerse las fotos sin prisas y pasar un par de horas juntos antes de que empiece todo el lío de la boda? Es lo que han hecho estos novios, y nos encanta. Esta opción nos permite disfrutar de un rato de tranquilidad con nuestra pareja antes de la boda y disfrutar de nuestra familia y amigos durante el cóctel.


Para la ceremonia, mesillas con libros antiguos, cojines, cintas de colores y botellas con un par de flores colgadas en las sillas. No podían faltar tampoco las iniciales de los novios.


En el cóctel, escritorios de colores, uno para el photo booth y otro con una máquina de escribir para dejar mensajes a los novios a modo de libro de firmas. Los novios, de ascendencia mexicana, consiguieron transmitir en su boda una parte de su cultura a través de pequeños elementos como las banderolas de papel picado y tarjetas de lotería (una especie de bingo mexicano en el que se juega con imágenes en lugar de números) sobre cintas de colores a modo de protocolo para marcar el sitio de los invitados.


Y, ya en la comida, marcos en las paredes, mezcla de mesas redondas y cuadradas, mantelería en tonos crudos, servilletas melocotón y más botellas de cristal de todos los colores sobre tablas de madera. La mesa de dulces, sencilla y preciosa, con los muñecos personalizados que nos gustan tanto.


¿Qué os ha parecido esta boda? ¿Sois más de colores suaves o de colores fuertes? ¿Bicolor o arcoiris? Como veis, para conseguir una boda armónica no es imprescindible ceñirse a una paleta de dos o tres colores. Solo hay que definirlos bien y utilizarlos siempre.

¡Un besito y feliz miércoles! :)