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Llevo ya demasiado tiempo obsesionada con las peonías de color coral. Me alucinan, las tendría todo el año por toda la casa y las pondría en todas las bodas. Por suerte, duran tan poquito que nunca me voy a poder cansar de ellas. Visto y no visto, llegan y se van. A lo mejor eso las hace más especiales.

1. Pinterest 2. Inspired by this 3. Pinterest 4. Pinterest 5. The knot 6. The Brides Cafe 7. La fleur vintage

Si me volviese a casar lo haría en abril solo para poder tenerlas. Elegir las fechas que te dictan las flores es una razón tan buena como cualquier otra.

Novias de 2013, ¡dejadme poner aunque sea una! porfaporfaporfaporfa… :)

¡Un beso enorme y feliz martes!

Indara

El otro día sonó el teléfono. Hola, te llamo de The Workshop Flores, ha quedado una plaza libre para el curso de centros para bodas del lunes, ¿estás interesada? ¡Sííííííííí! Creo que mi grito lo escuchó mi abuela en Monforte. Dije que sí sin pensar y luego me vi negra para organizarme e irme en viaje exprés a Madrid, pero mereció la pena.

En realidad ya solo por conocer a Sally y a su encantadora e inglesísima madre mereció la pena, pero además aprendí un montón de cosas muy interesantes y sencillas sobre flores, cuidados y posibilidades que me van a venir fenomenal la próxima vez que una floristera se ponga a enseñarme centros con purpurina, plumas, perlas y alambres retorcidos y yo empiece a hiperventilar pensando madremíamadremíamadremíaquehagoyoconesto!

Yo no tengo ni idea de flores, pero a base de ver, anotar, buscar, guardar, probar y fijarme, fijarme mucho, he aprendido que ni el centro más caro, técnico y sofisticado supera en belleza a una simple hortensia en un vaso de agua. Por eso me encantan las flores de Sally y por eso me moría de ganas de aprender con ella. Su enfoque naturalista me va y les va a mis novias, y eso es genial.

Cuando llegué a la tienda ya estaba todo preparadito:

El primer centro para bodas que nos enseñó Sally fue a base de plantas. Es cierto que para conseguir la misma espesura de una planta necesitaríamos un buen montón de flores cortadas, así que esta resulta una opción estupenda si lo que queremos es un centro bien lleno y espeso con poco dinero. Colocamos cuatro plantitas en una cesta. Una hiedra, una lavanda…

Tapamos las macetas con musgo, añadimos una pizarrita con el número de mesa y voilà, nuestro centro rapidísimo y totalmente low cost.

Después nos enseñó otro centro con una pecera. La suya era gigante pero se pueden usar más pequeñas. Y dos versiones, una más económica con agua y flores hasta media altura:

Y otra más cara con la pecera llenita hasta arriba de hortensias y peonías. Me encantó la mezcla de colores, tan fresca y agradable.

Y el tercer arreglo, ya para terminar: la decoración low cost por excelencia, utilizando botellas recicladas. Necesitas cero técnica, solo un poco de gusto para combinar flores, colores y alturas.

A mí las botellas de cerveza se me hacían demasiado oscuras, así que cuando llegó nuestro turno de ponernos manos a la obra elegí las de Coca-cola, que eran casi transparentes. Esta fue mi composición:

Y os enseño otras de mis compis de clase:

Aunque, para ser sincera, con las flores tan bonitas que teníamos era imposible que de ahí saliera algo feo.

Entre el curso de Bornay que hice en febrero y este, cada vez tengo más ganas de aprender y saber más y más y más y llenar mi casa de colores y aromas. Le estoy cogiendo el gusto, parece que esto de las flores engancha. :)

¡Un beso enorme y feliz miércoles!

Indara

Hay gente que nace con un don. Puede que se dé cuenta y que lo desarrolle y perfeccione a lo largo de los años, o puede que no, pero ese don va en los genes y en un momento u otro sale a relucir. A mi primo Álvaro, con cuatro años, le tarareabas cualquier canción y la tocaba inmediatamente con la flauta. Y Luna, la hija de mi amiga Marta, con dos o tres añitos montaba unas coreografías que ni Madonna, y nadie sabía de dónde sacaba esos pasos y ese sentido del ritmo.

Pues en Bornay tienen un don: el don de mezclar flores, colores y texturas de lo más extravagantes para conseguir resultados maravillosos. Nunca he visto un ramo suyo que no me gustase, nunca he visto una composición que, pese a los extraños ingredientes, me resultase vulgar. No se cortan un pelo, mezclan flores imposibles y hasta las pintan con spray para conseguir colores que parecen sacados de otro planeta o del fondo del mar. Y aquí una, que es clásica dentro de la modernidad, se quedaba ojiplática pieda pómez. :)

Al llegar nos encontramos con un taller genial lleno de detalles…

…y un montón de flores para dar rienda suelta a la imaginación.

Hicimos tres arreglos estupendos. El primero, una carpet. Consistía en poner muchas flores muy apretaditas y muy bajitas, para que el resultado final fuese como el de una alfombra. La mía era en rosa clarito, fucsia y verde. Arriesgando cero patetero. :)

El segundo, un ramo de novia. Este fue uno de los momentos en los que «el don» nos dejó a todas con la boca abierta. Fátima nos estaba explicando cómo colocar las flores y, a lo tonto, cogiendo una flor de aquí y una flor de allá y sin pensárselo nada, hizo una maravilla de ramo de esos que te gustaría consevar para siempre, poner en tu casa y no dejar de mirarlo jamás. Si no fuese porque, para mí, parte del encanto de las flores es precisamente que son perecederas.

Mi ramo era en colores suaves y empolvados, muy delicado, así que lo até solo con cuerda para quitarle pastelosidad. En el tema ramos las niñas se lucieron e hicieron preciosidades, yo me hubiera casado con el 90% de ellos. :)

Y, para terminar, un centro barroco. La idea es que fuese más alto, más selvático y más exuberante. Me encantó hacerlo y dar alas a mi lado excesivo, que casi nunca sale a la luz (en la decoración por lo menos, jajaja). Por supuesto, tenía que ser amarillo, que ya estaba tardando.

Y hasta aquí nuestras obras de arte. Un curso cien por cien productivo y cien por cien recomendable, yo disfruté muchísimo y conocí a gente estupenda, además de tener la excusa perfecta para pasar unos días en Barcelona. Marta, Fátima, Joan, mil gracias por todo, ¡avisadme para el próximo que no me lo pierdo! Lo único que me fastidió fue tener que dejarme los centros ahí, era un rollazo llevarlos en el avión. Pero mi amiga Candela encantada de la vida y con el salón precioso. :)

Por cierto, como os habréis dado cuenta ayer no publiqué y perdí la apuesta. Voy preparando la Visa para invitar a una noche de cócteles a esa bruja que anda por ahí. Va a ser una ruina pero el planazo-noche-loca no nos lo quita nadie.

¡Un beso enorme y feliz jueves!

Indara