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¡Buenos días!  Sigo en Barcelona haciendo recados bodiles así que os tengo un poquín abandonados. Tengo un montonazo de fotos de cosas que he hecho estos días que os van a encantar pero, como  siempre que estoy de viaje, tengo mil problemas técnicos. Una de mis amigas tiene wifi robado de su vecino y va y viene y la otra tiene un ordenador que es una castaña, así que así estamos, en modo precario. :)

¿Alguna vez habéis intentado cocinar unas galletas con Photoshop? Este vídeo os hará un montón de gracia a los que estéis familiarizados con el programita, que a mí me saca de quicio cada dos por tres.

 

No me digáis que no sería genial poder cocinar virtualmente, sobre todo para las negadas para la repostería como yo. ¡Y sobre todo no tener que volver a fregar nunca más!

¡Un besito y feliz martes!

Indara

Para celebrar que es viernes os traemos otra fiesta real: uno de los primeros cumpleaños infantiles de El sofá amarillo. :)
Uno de los temas que más gusta a los niños desde siempre es el circo. Quizás sea por sus animales, o quizás por sus equilibristas y malabaristas. O quizás, únicamente, porque nos permiten escaparnos de lo más cotidiano para ver personas que viven de lo extraordinario, de profesiones increíbles que nos resultan casi imposibles de creer. O quizás sea por los reyes del humor, los payasos. Sea por lo que sea, a los niños, y a los adultos también, nos gusta el circo.

Para esta fiesta infantil montamos un circo en el patio y convertimos a los peques en trabajadores del circo. Como invitación, enviamos un correo electrónico que imitaba un programa de circo antiguo y, con un tipo de letra circense, les hicimos saber que el circo haría una única función el día de la fiesta.


Cuando llegaron todos los niños los sentamos en el centro del patio y les preguntamos qué sabían del circo. Las respuestas fueron variadas y muy divertidas, como por ejemplo… ¡pingüinos! Pero todos estuvieron de acuerdo en que había payasos. Así que decidimos hacer una carrera con zapatos de payaso. Hubo caídas, tropezones y muchas risas.


Después convertimos a los peques en domadores y leones. Creamos un aro de fuego con un hulahoop y papel pinocho e hicimos que uno de los peques sujetara el aro mientras otro saltaba por él.


Cuando terminaron de saltar, les regalamos un gorro reversible, hecho con fieltro y elástico. Por un lado era rojo con tres topos, como el gorro de un payaso y, por el otro, parecía un bombín negro con una cinta roja, como de domador. Pasamos entonces a hacer equilibrismo. Colocamos dos caballetes bastante anchos uno junto a otro para crear una barra fija. Fuimos subiendo a los niños uno a uno y los dejamos cruzar la «cuerda floja» agarrándose a algún padre o a solas. Fue todo un éxito y los niños repitieron una y otra vez.


Después llegó el momento de los malabaristas. Sentamos a los peques en el suelo y les enseñamos a hacer bolas de malabarismo con globos y arroz. También quisimos enseñarles a hacer malabarismos sencillos con dos bolas… ¡Fue todo un espectáculo!


Entonces organizamos unos juegos de feria tradicionales, que también fueron todo un éxito entre los niños. Los repartimos en tres grupos y los hicimos pasar por los tres juegos como si fuese un circuito. Teníamos un cubo de agua con manzanas flotantes, un león de boca grande en el que encestar unas pequeñas bolsitas de arroz y un elefante con una gran trompa a la que había que lanzarle unos aros de papel.


Cuando terminamos de jugar, tocó el turno de las velas, los helados y las galletas. También había manzanas con caramelo, palomitas, algodón de azúcar, cacahuetes y cakepops.


El pastel tenía una pequeña carpa de circo, un elefante, un león y un payaso; y las galletas eran en forma de elefante, león y mono.


De regalo, una bolsita de tela llena de caramelos, las bolas de malabares y el gorro. Los niños se divirtieron muchísimo, y los padres, evidentemente, también.
¿Qué tema os gustaría a vosotros para la fiesta de cumpleaños de vuestros peques?

¡Feliz fin de semana a todos!

Paula

¡Mañana es el día del padre! ¿Ya habéis pensado cómo vais a celebrarlo? ¿No estáis un poco hartos de que sea un día aburrido lleno de lugares comunes como corbatas, herramientas de bricolaje y artículos de pesca? ¿Por qué no celebrarlo de verdad? Reivindiquemos el día del padre como lo que debería ser, un día para disfrutar y para pasarlo bien con papá.

Para empezar, una fiesta no es una fiesta sin decoración. Y hasta los más peques de la casa pueden ayudar. ¿Os acordáis de las guirnaldas de papel que os propusimos para el día de San Patricio? Pues os presentamos otras para hacer con niños y decorar la casa el día del padre.

Solo necesitáis unas hojas de papel de periódico, pintura de colores, tijeras e hilo. Los niños pintan cada hoja de papel de periódico de un color. Cuando se seque, lo cortáis en forma de rombo y lo dobláis al medio. Pasáis un hilo por la parte más ancha y lo pegáis con cola.

Podéis poner algún mensaje en las banderolas, que podéis hacer con plantillas de estarcido recortadas en cartulina o plástico. Más fácil, imposible.

También podéis hacer unas banderolas como estas, sacadas del blog de Crochet with Raymond. Totalmente adictivas de tejer y muy coloridas y divertidas. Las primeras son nuestras, y las demás, de attic24 y rettgrayson respectivamente.

Foto de attic24

Foto de rettgrayson

Podéis empezar el día llevándole el desayuno a la cama a papá. Puede ser un café con leche y un croissant, pero también podéis hacer algo diferente e imaginativo. ¿Qué tal un batido de fruta o de chocolate? En la cañita podéis ponerle un mensaje…

¿Y quién ha dicho que no se les pueden regalar flores a los chicos? Si son como estas, seguro que ningún padre las recibirá mal. Antes de hornear las galletas, haz un agujero con un palito de brocheta. Después de decorarla, moja la brocheta en glasé e introdúcela en el agujero. Cuando se seque estará lista para formar un ramo.

Las nuestras quedaron riquísimas. Os prometemos que en algún momento os explicaremos cómo hacerlas con todo detalle.

¿Qué tal algún mensaje para papá? En el blog de Betz White vimos estos curiosos corazones que su hijo usó para el día de San Valentín. Podemos ponerles mensajes y dejarlos en la bandeja del desayuno. En estos hemos usado sellos de goma para decorar la tira interior.

A la hora de comer, evidentemente, un picnic. Si no hace buen día, podemos hacerlo en el salón de casa. Pon un mantel de cuadritos, saca la cesta con los platos y los cubiertos y prepara limonada y hamburguesas. Si puedes salir, este picnic para el día del padre de A subtle revelry nos ha encantado.

Para la tarde, nos hemos guardado lo mejor. En Eat Drink Chic vimos esta estupenda idea de noche de cine para dos… ¿por qué no tarde de cine familiar? Palomitas, el sofá y un clásico de aventuras. Seguro que papá estará encantado de recuperar La guerra de las galaxias, Regreso al futuro o En busca del arca perdida con sus peques. ¡O Los Goonies!

¡Disfrutad mucho del día del padre!