Manuel Mota

Ayer fue un día triste, de esos en que, a cada ratito, notas cómo se te aprieta el corazón. Escribí mucho y pensé aún más, para el final llegar a la conclusión de que todas las palabras sobran y de que cualquier homenaje es pequeño cuando una persona es muy grande.

Manuel Mota decidió marcharse y nosotros perdimos a un genio. Y no puedo dejar de pensar que, entre las toneladas de felicidad que ha repartido durante estos 23 años, no pudiese guardarse una poquita más solo para él.

Me emociono al leer que, por encima de su fabuloso trabajo, lo que todos destacan es la persona preciosa que fue. No hay nada más bonito que que te recuerden por ser bueno, y él y los suyos pueden sentirse orgullosos.

Este verano estará presente en muchas de nuestras bodas y, una vez más, volverá a formar parte de los recuerdos más especiales. Por eso me cuesta decirle ¡hasta luego!, y por eso creo que, en el fondo, no se va. ¿Cómo se despide uno de alguien eterno?

Un beso grande y feliz jueves

Indara